SÉ (RELATO POÉTICO)

La felicidad es ambigua. Cuando el miedo sobrepasa los límites, ¿cómo disgregar  la sensación de no comprender lo que sucede y más aun cuando se busca una excusa inexistente a lo que se percibe? Pero así como en la perspicacia senil que yace en las mentes mas atentas al desatino cultural que nos ciega a esta generación, el miedo se ha apropia de nuestra inconclusa “inteligencia”.  

 

En  un letargo infinito, bajo una tímida luz cubierta con una diminuta tela que encontré por ahí, yace mi  perplejo cuerpo frente a una tímida caricia que rodea mi espalda, ella adormilada casi inconsciente luce increíblemente hermosa, su cabello lacio en el centro y rizado en las puntas cae sobre la almohada, envolviéndola como en un aro mágico dispuesto a cuidar su cálida tez que me acompañara todas las noches de mi vida.

  

Holgadamente he permanecido inmóvil, observándola cada noche mientras duerme, la ternura infinita y mi curiosa mirada agota el testimonio de una desorbitada pasión que envuelve este amor.

 

Sus ojos increíblemente profundos ya descansan en un recóndito letargo, imaginarme su negra pupila, tan fina cuando ríe y cuando llora las transparentes lágrimas en ella se convierten en un eterno vacío de sensaciones oníricas solo percibidas por la sensibilidad justiciera propia de su arte.

 

Tú y solo tú, escrita y descrita en una eternidad de ímpetu. Tú y solo tú,  mujer de la forma perfecta y carácter firme. Tú y solo tú, dueña de mi vida, que con el espíritu dulce  y la sanguinaria perversión de tus deseos conviertes mi vida en algo raro, me transformas del ser mas despiadado a un ente sensible y tan pequeño que tu cálido abrigo protege mi alma.

 

Tus besos, mi faro, mi único aliento son los pactos que brotan de esos labios sensoriales, besos llenos de pasión, besos que me hacen sentir vivo, besos que me llevan en un trance orgásmico, un frenesí de alucinaciones.

 

Disolutos  y taciturnos pensamientos siembran pesadas peripecias en mi mente, el sabor de perderte invoca melancólicos sentimientos de desazón con el mundo, con la gente y conmigo mismo, es el amor por el infinito, el infinito amor hacia la mujer que amo, y así, de la nada, de la pureza de mi existencia implico a la energía de la vida, a nuestra energía que esta pasión no muera.

Dedicado a Mary Mora (Mjazz)

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